Y aquí va, después de un año sin tocar los teclados, aparezco de nuevo en escena, aplausos no por favor,... En entradas anteriores os he contado sobre plástica, una asignatura muy bonita si se te da bien, no como a mi... ejem... Aún no sé como saqué esa buena nota en 1° y en 3°... pero bueno una cosa es dibujar, pero es que la música se me daba realmente mal... yo estoy casi segura que aprobé por la parte teórica... porque el solfeo... Uff mi flauta chirriaba que daba gusto, esa fue la única clase en la que me sentaba en última fila... preferiblemente que el profe no me escuchara mucho tocar... no quería que le pitaran los oídos por mi culpa.
Pero bueno en la última fila, no sólo estaban los que tocaban mal, también los que pasaban de tocar, los gamberros de la clase, y en la penúltima fila, los que se podían permitir pasar de la clase, y en cualquier momento reengancharse, claro como iban al conservatorio, y se lo sabían todo... Ahí estaba yo, junto a una amiga sentada entre esos dos grupos...
Los gamberros a la suya solo querían saber de mí en el examen teórico para que les chivara respuestas y cómo no lo hacía miradas rencorosas recibía, no le puedes caer bien a todo el mundo.
Y hablando de estos mismos individuos, un día sacaron un mechero, y allí en medio de clase, se empezaron a quemar los pelos de las piernas... ¿Sabéis que peste? ¿A pollo? Horrible...
Proximamente, espero que no despúes de un año os hablaré de los profes de esta asignatura... Chaito!